martes, 28 de septiembre de 2010

Reflexión sobre la no-muerte virtual

A propósito de la vida y la muerte, hoy todos nos enteramos que falleció Romina Yan y que hay una profunda conmoción en el mundo artístico por el inesperado deceso de la joven actriz, por citar sólo algunos de los titulares que abundaron en los Medios en las últimas horas.

Las repercusiones en Internet no se hicieron esperar. En menos de lo que habrán tardado los familiares de la difunta en llegar al hospital, ya había sido creado un grupo en Facebook bajo el nombre de “No puedo creer que murió Romina Yan”, que en lo que lleva de “vida” ya cuenta con casi 200.000 adeptos.

Otros tantos usuarios de la red social publicaron videos, fotos y nicks de apoyo en conmemoración a la hija de dos de los productores más reconocidos de la televisión argentina. Además, la muerte de quien alguna vez encarnó a la Belén Fraga de la serie Chiquititas se convirtió en el primer trend topic de la fecha en Twitter.

Todo esto no hace más que hacerme reflexionar acerca del impactante poder que tiene Internet cuando de banalizar acontecimientos tan profundos como la muerte se trata.

Hace un par de años me enteré por una amiga, que una alumna del colegio al que yo asistía había fallecido a causa de un accidente fatal cuyas características aún sigo desconociendo.

Lo asombroso del asunto es que hoy, después de ya algunos años del episodio, su cuenta de Facebook sigue abierta. Y no sólo eso, hay gente que firma en su muro. Y seguramente tiene algunas solicitudes de amigos sin responder, invitaciones a eventos, cientos de mails recibidos…

Y no deja de asombrarme eso: el alcance de Internet, que te prolonga la vida aún cuando estás muerto. Que en un mundo, aunque sea virtual, todavía, incluso quienes no están, siguen estando.

A veces quiero dejar de formar parte de esa locura. Pero acá estoy, alimentándola.

martes, 31 de agosto de 2010

Reflexión de un martes lluvioso

El dilema parte de la siguiente pregunta: "¿qué es peor: la ignorancia o el conformismo?". "El conformismo, definitivamente" me respondí a mí mismo. Pero después lo pensé dos veces. ¿Qué se entiende por "peor"?
Paso a explicarme. En principio, el conformista es más culpable que el ignorante. El conformista elije serlo, sabe que hay otros caminos, otras posibilidades. Que si se propone resignar ciertas cosas, puede hacer que su vida sea menos mediocre. En cambio, el ignorante es ignorante casi por obligación. Nadie nunca lo dejó elegir. Se crió en su ignorancia y por ende, no tiene la posibilidad de optar. Eso lo exime de toda culpabilidad. El ignorante no conoce otra salida, no sabe que puede cambiar su vida.
Ahora bien, me vuelvo a preguntar qué es peor. Pero esta vez, no me refiero a quién es más culpable. Me refiero a quién la pasa peor. Y la respuesta sigue siendo exactamente la misma. Definitivamente, el conformista, por ser culpable, debe cargar consigo un malestar que lo angustia profundamente. Él sabe que puede hacer cosas para cambiar el mundo, para cambiar, al menos, su vida. Pero el Sistema no se lo permite. Termina resignándose ante el miedo, pero siendo muy consiente de su decisión. La impotencia es el sentimiento con el que debe lidiar. En cambio el ignorante, suele estar feliz -o mejor dicho, creerse feliz- dentro de su ignorancia. No sabe que hay otros caminos, otras cosas más allá de las poca que conoce, no sabe que su vida es mediocre. Entonces, creé haber alcanzado la plenitud espiritual.
Por último, cabe preguntarse: ¿se puede pasar de ser conformista a ignorante? No. Una vez que uno logra correrse de la ignorancia -aunque sea parcialmente-, no puede dejar de "saber". Entonces, si decide conformarse con lo que tiene, ya no lo hará con esa inocencia que hace impune al ignorante. Ahora sí, uno puede elegir ser ignorante en ciertos temas. Pues entonces, eso lo hace conformista. Y por consecuencia, se lo puede acusar de culpable y deberá cargar con la sentencia que le corresponda.
Eso explica mis ganas de ser un poco más ignorante a veces. Pero sigo sin estar seguro de que la ignorancia sea mejor que el conformismo.

domingo, 29 de agosto de 2010

10 verdades domingueras

01- Sí, todavía hay gente que sube fotos a su Fotolog.
02- Mido 1.97 y le tengo miedo a las alturas. Irónico, ¿o no, Alanis?
03- Cambiar una noche de boliche por una peli con amigos hace bien.
04- En el caso del ítem 3, eviten ver "Cloverfield" y la van a pasar mejor.
05- Nunca hay planes divertidos los domingos primaverales por la tarde (o sí, pero nadie me avisa).
06- Siempre hay cosas pendientes para hacer los domingos primaverales por la tarde y pocas ganas de hacerlo.
07- Me duele la espalda. Tengo que mejorar mi postura.
08- Se viene una semana laaaaaaarga.
09- La mayor taza de suicidio se da los Domingos. Todo tiene sentido.
10- Facebook no me deja subir esta publicación porque "excede la cantidad de caracteres permitidos". Recurro al Blog porque no me censura! Ja.

miércoles, 25 de agosto de 2010

La terapia de afeitarse

Siendo fiel a mi nuevo -y no necesariamente sano- hábito de publicar todo lo que pasa por mi mente -casi- sin filtros, a continuación les dejo un compilado de frases que se me vinieron a la cabeza durante los veinte minutos que duró mi última afeitada:

"No tendría que haber esperado dos semanas para volver a afeitarme."
"¿Será físicamente posible afeitarse sin cortarse?"
"Los hombres también pagamos con sangre."
"¿Dónde escondería todos estos granos si no tuviera flequillo?"
"¿Y cómo disimularía esta nariz si fuese pelado?"
"¿Y si me pelo?"
"Ay, mierda. Me corté."
"¿Me afeito todo o me dejo el bigote?"
"¡Qué diferente sabe el agua cuando está caliente que cuando está fría!"
"Tengo que acordarme de escribir todos estos pensamientos en el Facebook."
"Ah, no. Hoy ya publiqué en Facebook algo. Mejor en el blog."
"Pero no lo leé nadie... Bueno, lo escribo en el blog y después lo publico en Facebook."
"Puta. Me corté otra vez."

domingo, 8 de agosto de 2010

Despedida

¿Una carta? No. Automatismo puro. Lo que salga. ¿Por dónde empezar? Perdón por no haber sido el hombre que yo mismo hubiera deseado ser para vos. Perdoname por cada lágrima que te causé. Por no apreciarte como te lo merecías. Porque a veces, ocupado conmigo mismo, te perdí de vista a vos, lo más importante que me pasó en lo que llevo de vida en este mundo. Perdón si no te pude acompañar en los momentos de felicidad así como en los de angustia. Perdón por estas palabras, si te hacen mal, si te confunden. Perdón si alguna vez te hice sentir poca cosa, si no te presté la atención que demandabas. Me disculpo por mis malos humores. Por quedarme dormido en tu regazo cuando vos querías hacer algo más divertido. Por no decirte cada día lo hermosa que sos y la bendición que fuiste en mi vida. Llegaste cuando dejé de buscarte. Como te dije algunos días atrás, lograste dejar de ser mi plan “B” para convertirte en mi prioridad número uno.

Gracias por alegrarme tanto la vida. Por ayudarme a ser lo que soy y nunca tratar de cambiarme. Por aceptarme y quererme aún en los días que no me bañaba. Por amarme. Por cuidarme y protegerme. Por amar tanto a mi familia. Gracias por acompañarme en mis caprichos, en mis proyectos. Gracias por haberme hecho parte de esa maravillosa familia que te rodea. Por haber sido la mujer perfecta. La que no reprocha, la que confía, la que ama, la que da generosamente. Gracias por haberme dejado romper ese muro que te cubría y dejarte enamorar. Por los momentos hermosos. Por los buenos recuerdos. Por haberme entendido.

Te deseo lo mejor. Porque eso es lo que te merecés. Sos bondad pura. Sos un ángel. Fuiste la solución a mis problemas. La princesa más hermosa. Espero que nuestros caminos vuelvan a cruzarse. Y si no es así, que en el tuyo encuentres la felicidad por la que tanto luchás.

Te amo.

Jota.

viernes, 9 de julio de 2010

"Tócala de nuevo, Chiqui"

Hoy, mientras dormía una plácida siesta en la casa de mi abuela con la TV encendida en América TV, escuché, entre sueños, una frase que me generó simpatía de una dama que estaba como invitada en la mesa de la Sra. Mirtha Legrand. Palabra más, palabra menos, recitaba: "Todos tenemos alguna tecla floja. Y el que diga que no la tiene, pues entonces, a ése, hay que afinarle el piano entero". Amén.

miércoles, 28 de abril de 2010

Monumento a la ridiculez

Si Hollywood tiene un Museo de Cera en donde ciertos seres humanos célebres encuentran su versión artificial, creo firmemente que el plástico de Fort tiene derecho a que hagan una versión humana de él en algún teatro de calle Corrientes.

martes, 13 de abril de 2010

Lindo color

Creo que el decorado de Crónica TV debería ser definitivamente de color amarillo.
He dicho.

lunes, 15 de marzo de 2010

(Des)encuentro

Tomarme un tiempo. Abstraerme. Pensar.
Tomar la distancia justa. Olvidar para poder recordar.
Alejarme de la realidad. No necesito felicidad. No. Vacío.
El pesimismo de mi adolescencia.

Dos personas solas. Ya lo veo.
La necesidad de un acompañante. Desesperación o desesperanza: lo mismo da.
Un abrazo. Una caricia.
El frío pesa el doble para los que están solos. ¿"Están"? Recuperar el "estamos".

Encontrar esa soledad desgarradora en las imágenes.
Cómo contar. De qué me valgo. De qué me desprendo.
Volver sobre mis pasos. Tarea difícil.
Comienza a doler pero es necesario.

Hallar lo perdido.
Desencontrarme...


domingo, 7 de febrero de 2010