domingo, 31 de julio de 2011

sábado, 30 de julio de 2011

Facundo II

Facundo se levantó esta mañana con la certeza de que algo iba a cambiar. No sabe muy bien qué. No sabe ni cómo ni cuándo. Pero está preparado -o creé estarlo- para afrontarlo.

viernes, 29 de julio de 2011

Facundo I

Hoy Facundo experimentó una sensación muy semejante a la brisa de primavera. ¿Pero cómo se puede disfrutar de tan dichosa frescura si todavía su alma yace en tinieblas?

miércoles, 27 de julio de 2011

El ejercicio de ampliar el vocabulario

La indulgencia de su figura galvanizó la hasta entonces pétrea actitud de las masas.
(La tolerancia de su figura reactivó la hasta entonces parca actitud de las masas)

¡Qué lindo es incorporar palabras!

martes, 26 de julio de 2011

El deterioro



La oveja abandonada

"Pueblo chico, infierno grande" recita el dicho popular. La oveja abandonada, con dirección de Agustín Rittano, parece hacerse eco del mismo a través de una obra con tono burlonamente costumbrista y tan despojada como intimista.

Tres hermanos esperan el fallecimiento de su ya senil abuelo (Alejandro Álvarez). Es Shirley (Fernanda Pérez Bodria) quizás la más apegada al anciano. Devota, prolija y correcta. A Shirley no le interesa contaminarse con el frenesí individualista de la Ciudad. Está bien donde está. Y en tanto que el abuelo permanezca vivo, está dispuesta a usarlo como escudo contra los –no tanto más- perversos planes de su hermana, Majo, de espíritu más rebelde e idealista.

Majo (Fernanda Bercovich), a diferencia de su hermana, ya no tolera la vida alejada de la urbe. Manifiesta la humana necesidad de “ir por algo más”. Pero su boca se llena de grandes proyectos y un prometedor porvenir mientras su cuerpo permanece estático bajo los infernales rayos del sol de noviembre.

Y Eugenio (Rodrigo Martínez Eguizábal), el menor de los hermanos, sólo quiere complacer a ambas. La proyección grandilocuente de Majo lo tienta permanentemente pero el maternal cuidado de Shirley logra apaciguarlo y hacerlo volver al sometimiento de sus órdenes.

En el medio de esta guerra familiar está el abuelo, que pasa a un segundo plano, opacado por los egoístas intereses de sus futuras herederas.

La obra tiene pequeños giros inesperados que funcionan como bocanadas de aire fresco. Otro acierto: no le teme a los silencios; sabe cuándo callar.

El espectador no es más que un voyeur inmerso en el núcleo de una familia que se ve separada por las diferentes necesidades de cada uno de sus intergrantes pero finalmente unida frente a la tragedia… como toda familia.

TEATRO ANFITRIÓN
Venezuela 3340 - Capital Federal
4931-2124 // 1530046545
Entrada: $ 40,00 - Sábado - 22:45 hs

Veme en 3D

Un juego


Los adultos se olvidan de su niñez. Yo no quiero olvidarme de mi niñez.

lunes, 25 de julio de 2011

Tecnópolis







Somos solos

Afrontémoslo: estamos solos. Cuesta entenderlo cuando convivimos diariamente con otras millones de personas en casa, en la calle, en el transporte público, en nuestra ciudad, nuestro país, en el mundo. Somos seres sociales y eso nos hace compartir cada momento de nuestras vidas con otros. Elegimos rodearnos de amigos, familiares, seres queridos. Interactuamos permanentemente unos con otros. E inmersos en este frenesí masivo, nos hacen creer que todos somos uno. Pero al final del día estamos nosotros solos con nuestras almas. Llegamos a este mundo solos y nos iremos del mismo modo. Cada uno de nuestros pensamientos y sensaciones son intransferibles. No importa cuánto nos esforcemos en explicarlos: nunca nadie va a poder experimentarlos en carne propia tal como se nos presentan a nosotros. Y eso es porque estamos solos. Juntos pero solos. Un conjunto de individuos. Eso es lo que realmente somos: individuos sometidos a vivir en sociedad.

domingo, 24 de julio de 2011

sábado, 23 de julio de 2011

Adiós, Amy.

No quiero ver su última foto, ni cómo fue abucheada en su último recital. No me interesa escuchar su última entrevista ni que me cuenten cómo fue hallado su cuerpo sin vida. Mucho menos quisiera encontrarme con la foto que la muestra muerta.

Sólo queda destacar que se fue una verdadera artista: talentosa y una de las más coherentes que me tocó escuchar, paradójicamente. Una persona que murió como vivió: un lujo que muy pocos pueden darse.

Adiós, Amy.