viernes, 29 de julio de 2011

Facundo I

Hoy Facundo experimentó una sensación muy semejante a la brisa de primavera. ¿Pero cómo se puede disfrutar de tan dichosa frescura si todavía su alma yace en tinieblas?

1 comentario:

Anónimo dijo...

Aún sumergido en un profundo estado de tormento, el humano puede experimentar gloriosos instantes de júbilo. La alegría llega siempre en forma de ráfaga: inesperada, intensa, fugaz. Por eso nos maravilla, por eso vivimos buscándola.