lunes, 10 de octubre de 2011

Facebook escribe.

Desnudos sus cuerpos yacen en la cama. Ella se acomoda un poco el pelo y acerca sus labios al oído de su amante.

-Pablo quiere volar, elevar su edificio y darle vida -susurra.

La mirada de él permanece durante varios segundos perdida en el paisaje vespertino que se aprecia a trasluz de la cortina de la ventana.
Callan. Ambos callan. Él se toma el tiempo necesario para formular su respuesta. Ella espera ansiosa.

-Pobre Chris... -alcanza a decir él tímidamente- No está en su mejor momento.

Ella comprende enseguida y con su mano pálida acaricia su mejilla. Sólo entonces él la mira.

-Es ahí cuando comprendí que para que una relación funcione hace falta mucho mas que amor -concluye él.

Ella queda inmóvil. No son ésas las palabras que esperaba. No ahora. No en ese lugar.
Amaga con decir algo, pero lo retiene. Silencio. Otra vez, silencio.
Se separa de él y con un sutil giro, queda dándole la espalda.

-Lo que digo siempre -se la oye murmurar con decepción y amargura-: "Si aquél se va, no llores ni mires atrás. Aunque muchos te lo hagan triste".

-Y no te asustes si me río como un loco -contesta él en un acto impulsivo.

Ella gira su cabeza sobre sus hombros. Le echa una mirada llena de desazón. Alguna lágrima se le desprende, mojando la sábana blanca. Él se compadece por dentro. Pero ya es tarde. La decisión ha sido tomada.

Él se incorpora. Se pone sus calzoncillos blancos y comienza a vestirse. Ella lo observa, inmóvil.
Él se levanta, se abrocha la camisa y se acerca a la puerta de la habitación.

La mira por última vez.

-Me hubiera gustado que fuera distinto -le dice él ya con su mano en el picaporte, a modo de despedida. Ella vuelve a darle la espalda, aún acostada en la inmensidad de esa cama.

-Siento que debo decir algo... Pero estoy sin palabras -le responde fríamente.

Él agacha la cabeza. Se siente culpable. Se sabe culpable. Comprende que es momento de irse. Ahora, antes de que sea demasiado tarde. Vacila. Abrazarla hará más difíciles las cosas. Se toma dos segundos para buscar las palabras exactas, las más dulces pero claras. Sólo encuentra una.

-Chau...

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