martes, 20 de marzo de 2012

Un globo que se va

No sé porqué te relaciono con el cielo.

A la distancia, tu recuerdo parece flotar. Si entrecierro los ojos, puedo divisarte en el reflejo de un globo rojo que se eleva lentamente, meciéndose en el aire. En su extremo inferior, un delgado hilo blanco se deja arrastrar por el olaje del viento.

Pego un salto para intentar atraparlo y volver a tenerlo en mis manos, bajo mi control.
Aparentemente olvido que sólo se trata de tu reflejo. De una proyección tuya, de un espejismo. Nunca estuviste. Nunca fuiste vos. Siempre tu reflejo.

Salto otra vez.
No llego. Te fuiste demasiado lejos. Creo que te pierdo.

La mejor decisión es dejarte ir.

No hay comentarios: