martes, 10 de abril de 2012

Sin herramientas

La escucho cantar con el desgarrador deseo de no perder a su amante. Su voz ronca y su acento español acompañan una melodía tan simple como despojada... Tan honesta que el mismísimo silencio se rinde ante su canto al dolor.

Este otro pinta con sorprende habilidad los trazos de una obra que no se entiende; se siente. Quien intentara traducir en palabras lo que está hecho sólo para el deleite de los ojos, se pierde la verdadera esencia de esa genuina expresión de desamparo ante la que su autor nos expone.

Son varios los que hacen de las letras un verdadero arte del sentimiento. ¡Qué difícil resumir en caracteres lo que el alma no es capaz de develarnos claramente! Y sin embargo, ellos, poderosos dioses de sus inmensos mundos, logran acceder directo a nuestras fibras más sensibles, sin el previo consentimiento de nuestro órgano represor.

Todos ellos encuentran la forma de decirles a sus enamorados lo mucho que valoran su presencia y lo costoso que les resulta imaginarse sin ellos. Yo, en cambio, no encuentro herramientas para expresar la intensidad con la que tu mirada penetró en mi pecho. No hallo la forma de escupir el sabor amargo que esa pequeña porción de vos dejó en mis labios. Sólo me queda llorar hasta que se seque mi lagrimal y se desempañen mis ojos, liberando mi mirada y dejándola a disposición de una nueva persona que cure las heridas, que imagino, permanecerán abiertas un tiempo más.

No hay comentarios: