domingo, 20 de mayo de 2012

Vómito verborrágico de un domingo nostálgico.

Estoy cada vez más convencido de que no me enamoré de vos por vos. Que todo pudo haberse debido a las circunstancias dadas. Que quizás, si la luna no hubiera estado tan llena esa noche, su reflejo en el dique no habría iluminado tus ojos tal como lo estuvieron. No habría existido ese destello en tus pupilas y, entonces, tal vez, tu mirada no habría tenido tanta trascendencia, tanto peso sobre la mía.

Si aquella no hubiera sido la noche de un domingo, probablemente, mi percepción de tu presencia no habría sido la misma. Y entonces vos serías ahora parte de un recuerdo anecdótico. Efímero. Quizás el paisaje de Puerto Madero hizo lo suyo en esta idealización que de vos hice. No recuerdo qué decías. Recuerdo cómo lo decías. Y cómo mi mirada paneaba de tus ojos a tus labios. Y cuántas ganas tenía de besarte.

Fantaseo con la posibilidad de no haberte conocido.

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