lunes, 27 de agosto de 2012

Viaje en el tiempo

Si pudiera viajar en el tiempo, volvería a la cocina de mi casa aquella tarde invernal de domingo soleado. Miraría fijo a los ojos ilusionados de ese niño rechonchón que jugaba a ser pianista en el piso de cerámica, con su pequeño órgano a pilas. Lo cargaría entre mis brazos, le besaría la frente y lo abrazaría hasta saciarlo para que veinte años más tarde no tuviera la necesidad de ir rogando cariño por la vida.