domingo, 13 de enero de 2013

Identidad y estilo

Durante años me pregunté qué es exactamente el estilo de un autor y qué factores determinan la naturaleza del mismo. Lo que realmente me ha inquietado de la cuestión, desde mis primeros años como estudiante de cine, siempre ha sido la búsqueda del mismo y el temor que la posibilidad de no poseerlo me generaba (1).

Tras algunos años de experiencia y charlas compartidas con colegas y amigos, la respuesta parecía estar más cerca de mi alcance. Pues queda claro que aquello que se entiende como estilo tiene que estar obligatoriamente ligado a la esencia de cada uno. A su carácter, sus necesidades, sus inquietudes, sus preocupaciones, sus debilidades y sus obsesiones. Todos ellos son factores que constituyen, sin lugar a dudas, el concepto de identidad.

Quedando así emparentados ambos términos, resulta lógico pensar que si uno no logra construir su propia identidad, entonces, la posibilidad de encontrar y aplicar un estilo en sus obras se convertirá en un propósito absurdo, utópico y estéril.

La verdadera cuestión de fondo ahora se trata de vislumbrar el verdadero significado de identidad, y ha sido el mismísimo Michel Foucault el encargado de facilitarme la tarea. En una entrevista publicada en 1984, el filósofo francés afirma que "si la identidad no es más que un juego, si no es sino un procedimiento para favorecer relaciones (...), entonces es útil. Pero (...) si las gentes piensan que deben 'desvelar' su 'identidad propia' y que esta identidad debe llegar a ser ley, el principio, el código de su existencia, si la cuestión que perpetuamente plantean es: '¿esto es acorde a mi identidad?', entonces pienso que retornarán a una especie de ética muy próxima a la de la virilidad heterosexual tradicional. Si debemos tomar posición respecto de la cuestión de la identidad, debe ser en tanto que seres únicos. Pero las relaciones que debemos mantener con nosotros mismos no son relaciones de identidad; más bien, han de ser relaciones de diferenciación, de creación, de innovación. Es muy fastidioso ser siempre el mismo. No debemos excluir la identidad si la gente encuentra su placer mediante el cauce de esta identidad, pero no hemos de considerar esta identidad como una regla ética univeral"(2).

Está hablando, amigos, de la identidad. Está hablando del estilo.




(1) Incertidumbre que ha quedado expuesta en este mismo blog dos años atrás.
(2) "Michel Foucault, una entrevista: sexo, poder y política de la identidad". 1984.