viernes, 31 de mayo de 2013

Planes de viernes por la noche

Me guardo. "Pero si te guardás," pienso "Jonatan," me digo "nunca conocerás a nadie que se interese en vos" concluyo. "Nadie a quien maravillar con tu mirada" reflexiono, "que bien sabés que maravilla" me reconozco. "Nadie a quien le suden las manos" imagino "por el sólo hecho de animarse a hablarte" continúo. "Nadie" me repito "que se valga de su audaz oratoria para tratar de seducirte" pienso mientras sonrío. "Nadie que logre tenerte en sus sábanas" fantaseo "y que te diga que su noche a tu lado ha sido simplemente perfecta. Nadie que te acaricie el pelo mientras posás tu cabeza en su regazo" me entusiasmo. "Nadie que te despierte con un desayuno y conserve, aún bajo la luz del día, su encanto de la noche. Nadie cuyos ojos delaten un entusiasmo adolescente, indisimulable, por tu sola compañía. Nadie que te despida con un beso y un abrazo, que cierre la puerta cuando salgas al pasillo rebosante de felicidad mientras pensás que quizás esta vez sí es..." deliro. "Nadie" continúo bajando el nivel de alegría "que genere en vos nuevas ilusiones que se rompan en mil pedazos cuando decida no hablarte más". "Nadie". Mejor me guardo.

sábado, 18 de mayo de 2013

PERSONAS I

Sábado 18 de mayo de 2013. 3:00 hs. Línea 140.


Ella claramente había pasado un par de horas frente al espejo la noche del viernes en la que se encontraron. Muy probablemente, había estrenado algún accesorio. Quizás alguna pulsera. Lástima que hacía un frío de invierno y las mangas de la campera blanca inhibían su ostentación.



La cita terminó mucho antes de lo que ella habría estimado. No calculaba volver antes de las cinco o seis de la mañana. Pero él simplemente era impresentable. Nada que ver con lo que ella había imaginado. Claro, él también era tímido, se lo notaba nervioso. Posiblemente no tenga mucha experiencia con mujeres y citas y todo ese mundo lleno de códigos que uno debe aprender antes de aventurarse a intentar seducir a una.



A ella, había algo de esa timidez y torpeza que, en algún punto, le despertaba cierta ternura. Lo suficiente como para aguantar hasta las tres de la madrugada, no tanto como para acceder a ir a un telo con él.



Antes de bajarse del colectivo, él, sentado a su lado, le contaba de sus compañeros de trabajo y de lo jodones que son. Ella claramente se esforzaba por demostrar interés. Terminó la conversación cuando él tuvo que bajarse, despidiéndola con un "acordate de agregarme" mientras ella sacaba los auriculares de su cartera, también blanca.



Lo que duró el resto del viaje, ella permaneció escuchando música con la cabeza apoyada en la ventana del colectivo y los ojos perdidos en el paisaje fugaz de la noche. Noche que recién comenzaba para muchos de los jóvenes que se alineaban en interminables filas, en las puertas de los boliches por los que el 140 pasaba.



En cambio, ella seguramente no veía la hora de llegar a su casa, sacarse el maquillaje y junto con él, todas las ilusiones que se había hecho para esa noche. Por supuesto que a las chicas no les contaría la verdad. Les comentaría que "la cita estuvo bien, el pibe es re agradable pero no sé, no me cierra" con un tono de convicción que debería practicar más tarde frente al espejo. El mismo espejo en el que cinco horas antes había formado cada rulo de su cabellera con una rigurosidad de artesano, con la esperanza de que esa noche le cambiara la vida.


domingo, 5 de mayo de 2013

Psicofango (incompleto)

Escribiré esta noche palabras
que no reconoceré como propias mañana,
cuando despierte con el día,
enceguecido por lagañas
intentando vanamente
recuperar los rostros
de esta multitud de gente
que entre pizzas y cervezas
recita sus almas,
vacía sus mentes,
versa sus miedos,
se expone, valiente.
Habla del viento,
habla de amor.
Habla de Juan Román,
habla de muerte.
Se convierte en sonido,
se libera el contenido.
Sólo son voces,
sólo son gritos.
Pura forma,
toca Bientito,
bailan los autores,
cantan los tíos.
Se arma el candombe,
se olvida el frío.
Se mojan las hojas
de este cuaderno.
Se borran las letras,
se caen los recuerdos.